Primeramente
se establecen los efectos crónicos sobre la salud del individuo consumidor,
donde se dispone toda enfermedad de lenta progresión que se desarrolla
inicialmente por la prolongada exposición a ciertas sustancias. En el caso del
tabaco, su enfermedad crónica de mayor asociación es el cáncer de pulmón o vías
respiratorias superiores, así como en el caso del alcohol, se asocia la
cirrosis hepática, sin embargo existe un gran matiz de enfermedades que pueden
ser asociadas al consumo de sustancias psicoactivas.
Dentro
de la segunda categoría se incluyen todas las enfermedades y actividades en un
corto plazo después del consumo de tal sustancia, en el caso de las patologías,
son llamadas enfermedades agudas y se destacan episodios de discordancia
fisiológica por concentraciones excesivas en el organismo, llamadas también,
sobredosis. No obstante, en este apartado se catalogan también todos aquellos
accidentes y acciones delictuosas de posible implicación violenta que son
llevadas a cabo bajo los efectos de sustancias psicotrópicas.
Por
otro lado, se reúnen dentro de la tercera y cuarta categoría, a todo efecto
social desventajoso causado por el consumo individual y/o grupal de este tipo
de sustancias; estos a su vez son subdivididos en agudos (casos de actividades
súbitas que afecten la organización social) o crónicos, donde se destacan las
omisiones laborales, sociales y/o familiares a través del tiempo que son
acusadas al consumidor.
Tras
exhaustivos estudios dentro de las distintas áreas médicas, psicológicas y
criminológicas, se ha logrado determinar que la dependencia de sustancias es un
trastorno cerebral con consecuencias directas en diferentes áreas del sistema
nervioso central. Según (OMS, 2004) las áreas de mayor asociación al consumo de
sustancias son el área mesencefálica, implicada en los fenómenos de aprendizaje
y motivación, así como el área del prosencéfalo, implicada en asociación de
ideas, memoria y planificación.
Para
entender de una manera más clara, los medios por los cuales las sustancias
psicoactivas llevan a cabo sus efectos, se debe entender primeramente, la
funcionalidad y comunicación normal del cerebro. Como es bien sabido, la
corteza gris del cerebro está compuesta por neuronas de diferentes tipos, estas
mantienen su comunicación por medio de la sinapsis. Cada neurona consta de
dendritas, un cuerpo celular y al menos un axón por el cual es enviada la
información hacia otras neuronas sucesoras, este envío se realiza desde un
botón (terminación de axón terminal de la neurona presináptica), y una dendrita
cercana al cuerpo celular de la neurona postsináptica, separadas por un espacio
microscópico llamado espacio o hendidura sináptica, esto último varía según el
tipo de sinapsis sea química o eléctrica, pues en las últimas no existe tal
zona.
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| Figura 1 (Khan Academy, s.f.) |
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| Figura 2 (Khan Academy, s.f.) |
Tal y como se expone en la figura 2, los neurotransmisores son moléculas que viajan con el fin de
realizar una función específica, estos poseen especificidad en su transporte y
recepción, puesto que sólo pueden unirse a un receptor específico, manteniendo
retrocontroles estrictos en función de cantidades liberadas y transportadas,
así como en almacenamiento, eliminación o recaptación de los neurotransmisores
no recibidos por la membrana postsináptica.
Ahora
bien, si este mecanismo fisiológico es alterado por el consumo de sustancias
psicoactivas, todos los factores ya mencionados que se mantienen
fisiológicamente en riguroso control, pueden ser alterados, causando
inhibiciones o estimulaciones anómalas, lo que se traduce en un posterior
cambio conductual manifestado en el individuo consumidor.
Según
el tipo de efecto que cada sustancia tenga en el mecanismo sináptico y el área
cerebral en cuestión, así se cataloga entre depresor, estimulante, opioide o
alucinógeno. Sin embargo, todas estas sustancias poseen similitudes, entre las
que destacan el desarrollo de efectos recompensantes o reforzantes, esto
aumenta las posibilidades de que el individuo quiera repetir tal episodio de
satisfacción, creando dependencia física ante esta sustancia tras su uso
prolongado. Aunque este no parece ser el único causante de las adicciones a
sustancias psicoactivas, pues se enmarca la interacción de factores sociales,
neurobiológicos y psicológicos simultáneamente. (OMS, 2004).
Mecanismo de motivación neuropsicológica
Según
es descrito, las sustancias psicoactivas poseen la capacidad de activar
sistemas de comportamiento asociados a la supervivencia, causando un proceso de
motivación intenso que insta al individuo a proseguir con el comportamiento
consumidor. Asimismo, se destaca el aprendizaje y asociación entre objetos,
personas, señales o situaciones con las sustancias psicotrópicas (OMS, 2004).
Mecanismo
de mantenimiento de dependencia a través del tiempo
Bibliografía
consultada:
Khan Academy (s.f.) Representación de fenómeno sináptico mediado por neurotransmisores. Recuperado desde: https://es.khanacademy.org/science/biology/human-biology/neuron-nervous-system/a/the-synapse
Khan Academy (s.f.) Representación de conexión interneuronal. Recuperado desde: https://es.khanacademy.org/science/biology/human-biology/neuron-nervous-system/a/the-synapse
Organización
Mundial de la Salud. (2004). Neurociencia del consumo y dependencia de
sustancias psicoactivas. Recuperado desde: https://www.who.int/substance_abuse/publications/neuroscience_spanish.pdf


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